La situación se tornó en verdad curiosa. Era como estuviese viendo la película, pero a la vez miraba a Yamapi. Estaba atento a todo lo que ocurría en la historia sin dejar de deleitar mis ojos con su imagen. Y aparte... aparte... Para ser sincero, estaba trasladando esas escenas a mi mente pero con otros protagonistas. Los que quería que fueran realmente...
-¿Eh? -me despertó de esa especie de transe su voz ronca y profunda. Demasiado sensual para enfriar mis pensamientos. -Nada, amor, no te preocupes. -Definitivamente me hacía sentir extraño llamarlo "amor".
-Te habías quedado mirándome. ¿Tengo monos en la cara o qué? -preguntó divertido mientras revolvía mis cabellos.
Me reí suavemente y me aferré con más fuerza a él.
-Es que eres tan hermoso que me distraigo. -musité acomodando mi cabeza en su hombro.
-Tú también me distraes. -rió. -Lo bueno es que esta película ya la vi, así que de mucho no me pierdo. El tema es que cierta personita aún no la ha visto. -murmuró tirándome de los cachetes. Me quejé entre risas y luego volvimos a quedarnos en silencio, mirando fijamente al televisor.
Y apareció otra escena subida de tono. Y otra más. Y otra más...
Sin darme cuenta, estaba acariciando el pecho de Yamapi insistentemente. Mi mano recorría su piel una y otra vez, llegando a su abdomen en donde mis dedos jugueteaban sin cesar. La temperatura de su cuerpo definitivamente no era la misma, se había elevado tanto que por un momento creí que estaba volando de fiebre. Pero sabía que no estaba enfermo ni mucho menos. Todo parecía indicar que esa película junto con mis roces no tan inocentes le estaban haciendo efecto. Y mi situación no era demasiado diferente. Mi corazón palpitaba escandolasamente, mientras que el aire llegaba y se iba de mis pulmones a gran velocidad. Demonios, me estaba excitando por primera vez en mi vida con un hombre. Y encima era mi mejor amigo. ¿Cómo había cambiado tanto mi vida con ese muchacho?
Llegó un momento que no lo soporté más y levanté mi cabeza para acercarme a sus labios peligrosamente. Lo besé con fervor, mientras mis dedos seguían jugueteando sobre su estómago. Este beso fue diferente. Sin haberlo previsto, nuestras lenguas cumplieron un rol muy importante, entrelazándose entre ellas en nuestras bocas y dándole un toque exquisito a este bailoteo de labios. Ese detalle me inspiraba a seguir explorando su cuerpo con mi mano, dirigiéndola a sus muslos para acariciarlos suavemente. Al poco tiempo, él estaba introduciendo una de sus manos por debajo de mi remera, casi más arañando mi espalda por la desesperación de sus movimientos.
Demonios, a eso se le llamaba besar en serio. Hasta ese momento, jamás me había compenetrado tanto con nadie de esa manera. No encontraba la razón por la cual con Yamapi era todo especial, a tal punto de sentirme un completo y estúpido virgen desesperado por hacer el amor.
Pero el problema radicaba justamente en eso. En realidad, jamás lo había hecho... con alguien de mi mismo sexo. Ese era un tema que en cierto modo me asustaba, me sentía inseguro al no saber qué tenía que hacer.
Y el asunto era el siguiente: ¿cómo parar en un momento así? ¿Cómo poder interrumpir la fogosidad que emanaban nuestros cuerpos en esos momentos?
Afortunadamente, fue Yamapi quien tuvo el incentivo para intentar controlar todo.
-Momento, esto está yendo demasiado rápido. -anunció jadeante.
-Completamente de acuerdo. -afirmé con la respiración tremendamente audible.
-Debemos parar.
-Así es.
-No tengo la más mínima idea de qué hacer con un hombre.
-Y yo mucho menos.
-Detengo la película, ¿cierto?
-Te lo ruego. -supliqué y rápidamente presionó el botón de "Stop" del control remoto. Ambos suspiramos como si nos hubiesemos sacado un peso de encima.
-Bien, el tema es... ¿qué hacemos ahora para tranquilizarnos? -preguntó con la desesperación reflejada en el rostro.
Lo miré imitando su gesto, claramente no sabía la respuesta.
-Ni idea, ¿se te ocurre algo productivo? -interrogué.
Y de esta manera, nos dispusimos a pensar en una alternativa para calmar nuestras hormonas revolucionadas, las cuales no estábamos aún dispuestos a dejar actuar.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario