lunes, 7 de diciembre de 2009

Be loved XV~

A las 2 de la mañana, mi hermana parecía empezar a quedarse dormida. Sus ojitos no dejaban de cerrarse, y volver a abrirse para continuar riendo. Sabía más que nadie que se estaba obligando a quedarse despierta para seguir disfrutando todos juntos, pero ya no aguantaba. Lo miré a Toma con una sonrisa, y luego observé a Rina. Él asintió, entendiendo con la mirada que todos, incluyéndola, necesitábamos descansar.

- Rina…-hablé.

- ¿Uhm? -dijo parpadeando para intentar despertarse.

- Es hora de dormir…-le dije y ella bufó.

- Eso va para ti también Ryuusei.-Toma empujó a su hermano a la salida.

- Nos están echando porque quieren hacer lo que yo leo en mangas.-mi hermana se cruzó de brazos.

- ¡¡¿El qué?!! -chillamos los dos a la vez.

- Eso que se imaginan…-contestó con una risilla.

- Me preguntó quién te manda a leer esas cosas con lo pequeña que eres.-murmuré enfadado.

- ¡Hey! Tengo catorce, no tres.-chilló enojada también.

Bufé, no quería pelearme con ella. La empujé fuera del cuarto, y con Ryuusei ya fuera, cerré la puerta, para tirarme en la cama sobre Toma.

- Por fin solos…-susurré contra sus labios.

- Ajá…-fue lo único que dijo antes de atrapar mi boca en un apasionado beso.

Acaricie sus brazos, y su cara con mis manos. Mordí sus labios suavecito y me separé.

- ¿Quieres dormir? -murmuré suavemente.

- No aún…-contestó mirándome con una sonrisa. En respuesta tuvo otro beso mío en sus labios, el cual duró bastantes minutos.

- No puedo dejar de besarte.-murmuré con la respiración acelerada.

- Yo tampoco…-me besó de nuevo, esta vez girando en la cama hasta quedar sobre mí. Acaricié su piel por debajo de la remera, y sentí como sus vellos se erizaban.- Amor…-murmuró ronco. Con su mirada me pedía que evitara aquello, por varias circunstancias, nuestros hermanos, sus padres, y por nosotros mismos.

- Lo siento.-dije suavemente y di un suave beso en sus labios para luego adentrarnos en la cama.

Suspiró sonriendo y se abrazó a mí luego. Lo tomé en mis brazos y besé su frente.

- Buenas noches.

- Buenas noches amor.-contestó.

Parecía ser que aquellas ganas de dormir repentinas de ambos, fueran para evitar aquel momento que a la vez tanto queríamos, pero que nos llenaba de dudas y miedos. Aunque de todas formas no fuese el momento indicado.

No tardé demasiado en quedarme dormido. Lo único que supe fue que sus labios fueron lo primer que sentí al abrir los ojos.

- Buenos días amor…-dije aún con los ojos cerrados y el cabello revuelto.

Sentí que rió y me acomodó el pelo un poco.

- Buenos días Pi.-contestó y volvió a besarme.- Son las 11 de la mañana.-habló.- Creo que deberías llevar a Rina a casa.-me sonrió.

- Lo sé, ya es tarde.-suspiré.- Quiero que hable con papá.-lo miré con algo de pena. Papá era un ogro cuando se lo proponía, y no quería que Rina estuviese mal después, pero la charla era inevitable.

Asintió y me levanté.

- Voy a despertar a Rina.-sonreí depositando un beso en sus labios y salí de la habitación.

Caminé por el pasillo a penas unos metros y abrí la puerta de la habitación de Ryuusei.

La imagen me dejó con los ojos abiertos por completo, y tuve unas ganas inmensas de asesinar a Ryuusei de todas las formas posibles.

Mi hermanita ya vestida y peinada, y Ryuusei aún con su pijama puesto, se estaban dando un beso en los labios… ¡en los labios!

- ¡Ikuta Ryuusei saca tus labios de mi hermana ya! -grité enfadado y Rina se separó de inmediato asustada por mi reacción.

- Pero…-habló el menor de los Ikuta.

Toma llegó a la habitación alertado por mis gritos.

- ¿Qué pasa amor? -murmuró.

- ¡Tu hermano estaba besando a Rina! -bufé frunciendo el ceño y únicamente sentí una risita de su parte.- ¿De qué te ríes? -chillé molesto.

- ¿Y qué tiene? -sonrió mirándolos.

- ¡Que es muy chica! -me crucé de brazos molesto, rió y lo miré enfadado.

- Es un beso inocente…-murmuró sonriendo y me dio un beso en los labios.

- Pero…-rezongué contra sus labios.

- Déjalos.-sonrió separándose.

Rina nos miraba emocionada, con brillito en los ojos. Me dio ternura y tuve que sonreí, pero en cuanto dirigí mi mirada hacia Ryuusei volví a fruncir el ceño.

- ¡Más te vale que no la toques! -dije enfadado hacia mi amigo, que me miraba con la pena tatuada en el rostro, estaba colorado de la vergüenza.

Asintió con miedo y volví a bufar.

- Rina, a casa.-hablé aún enojado, aunque no tanto con ella, sino con mi amigo.

Asintió sin objetar y se acercó a mí tomando mi mano.

- Adiós Ryuusei.-murmuró mirándolo y él solo hizo una pequeña reverencia hacia ambos.

Toma le sonrió a su hermano y caminó con nosotros hasta el piso de abajo y luego hasta la puerta. Besé sus labios, sonreí yéndome de la mano de Rina.

Al llegar a casa, papá miró a Rina con enojo, en cambio mamá sonrió tranquila cuando notó que había estado conmigo y no sola quién sabe donde.

Miré a Rina indicándole que fuese a su habitación y tuve una extensa charla con mi padre, en la cual, por suerte, logré acordar aquello que Rina quería, pero a cambio, debía ayudarla todo lo que pudiese con sus notas.

Acepté sin titubear, mi hermana era más importante que cualquier cosa, a excepción de Toma, claro.

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