La verdad pasé una tarde maravillosa junto a Yamapi. Era nuestra primera salida como novios, ya que desde que aclaramos las cosas, sólo habíamos estado juntos como pareja en nuestras casas. Se sentía diferente estar así en otra parte, sabiendo que cualquiera podría vernos de esa manera. Eso me ponía muy feliz, me gustaba la sensación de satisfacción al no tener miedo de mostrar nuestra relación en público. Aunque bien distinto sería si alguno de nuestros padres nos veían, sobre todo el papá de Pi. Pero bueno, gracias al cielo ninguno de ellos eran de pasar por un lugar como ese.
-Amor... -lo llamé de repente.
-¿Sí? -respondió acomodando un poco mis cabellos.
- ... te amo. -murmuré esbozando una gran sonrisa, la cual fue correspondida con otra suya.
Enseguida tomó mi barbilla para acercar nuestros labios y así fundirnos en un beso dulce. Al instante envolví mis brazos alrededor de su cuello, profundizando el contacto y haciendo que nuestros cuerpos queden aún más pegados. Sentía cómo su lengua bailoteaba junto a la mía en nuestras bocas, haciendo que fuera más complicado el paso del aire. Sin darme cuenta, ambos nos estábamos acariciando con ganas y ya me encontraba recostado en el pasto abajo del cuerpo de mi pareja. ¿En qué momento aquel beso se tornó tan apasionado? Mis manos ya se movían solas, había olvidado los límites que siempre me imponía para no tener que llegar a alguna situación extrema. Pero ya era tarde para detenerlas. Y tampoco quería que pararan.
Sus dedos estaban recorriendo mi espalda por debajo de mi camiseta cuando se separó bruscamente de mi boca.
-Espera, esto no está bien. -murmuró con la respiración agitada.
-No me importa. -declaré y volví a besarlo, retomando la atmósfera.
Él en un principio me siguió, pero volvió a detenerme.
-En serio, amor, paremos. Estamos en medio del parque y...
-¿El lugar es lo que te preocupa? -pregunté acercándome un poco a sus labios.
-¿Qué? -me miró curioso.
-Si eso te molesta, entonces... vámonos a casa. -dije completamente seguro de mis palabras. Me levanté y acomodé las cosas de la comida. Él hizo lo mismo casi por inercia, y pronto nos encaminamos a mi hogar.
Caminamos apurados y tomados por la cintura, incapaces de soltarnos en ningún momento. Llegamos en unos pocos minutos y apenas abrí la puerta supe que ni mis padres ni mi hermano se encontraban allí.
-Nadie en casa. -anuncié colgando las llaves.
Y esta vez no fui yo quien lo buscó. Fue él quien, con un movimiento repentino, me llevó contra la pared de la entrada para devorar mis labios salvajemente, acaricándome de vuelta y logrando que los roces sean aún más fogosos. No dudé en imitarlo, pronto volvimos a retomar ese ardiente clima.
-¿De verdad quieres... que lo hagamos? -preguntó con la voz ronca, claramente excitado con todo lo que estaba sucediendo.
Esto hizo que cualquier duda que tuviera, desapareciera.
-Por supuesto. -respondí mirándolo fijamente a los ojos.
Y a continuación, me separé un poco de él para poder levantar mi comiseta, despojándome de la prenda y arrojándola un costado.
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Me aprece a mi o son mas cortos q los del principo??
ResponderEliminarnono asi no ehh...jaja...mas le vale q mi cuña suba rapido el otro cap! ¬¬
besoos chicass!!
:)
JAJA es que no me daba para seguirlo xDDD Le dejé la peor parte a Ago lol Yo haría esa parte pero la onda es que la cosa tiene que ser balanceada (?)
ResponderEliminarChuu~ *u*